Por este error que todas las mujeres cometen, ella perdió parte de la nariz y también podría perder la…

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Algunas mujeres viven obsesionadas con su cuerpo, lamentablemente este interés desmedido termina en algunas ocasiones con desastres para salud. Hoy te contaremos la historia de Jade Thrasher, 26 años.

Muchos transforman sus facciones por completo, y otros sólo quieren hacer ciertos“cambios inofensivos”, cómo broncearse, por ejemplo.

El peligro al que se enfrentan por someterse a sesiones estéticas como estas es muy grave, y muchos no lo saben o simplemente lo ignoran. Pero quizá la historia de esta chica les ayude a reflexionar.

Jade Thrasher es una enfermera de 26 años de edad. Es muy hermosa, quienes la ven admiran su belleza y cualquiera pensaría que es feliz con su apariencia. Pero Jade ocultaba un secreto que le costó muy caro.

La chica, originaria de Tennessee, Estados Unidos, no se sentía del todo a gusto con su piel cuando era joven. Pensaba que era demasiado pálida, y en Nashville, donde vivía, las mujeres con esa tonalidad eran consideradas poco atractivas. Era una adolescente inexperta y se dejó influenciar por esos estereotipos de belleza.

A temprana edad convenció a sus padres para que la llevaran a sesiones de bronceado artificial. “Todo el mundo lo hace”, pensó. Las cámaras para ese tratamiento son muy populares en Estados Unidos, y al parecer algunos menores de edad pueden recibirlo con autorización de un adulto. Jade tenía entonces 13 años.

Lo que comenzó como gusto y rutina de belleza ocasional pronto se convirtió en obsesión. Asistía a sesiones tres veces por semana; cada una duraba 20 minutos, y al inicio todo parecía normal.

En el 2010 la chica se comprometió con su novio Matthew, y las sesiones se volvieron intensivas; asistía de 4 a 6 veces por semana para que su piel estuviera completamente dorada. “Quería lucir perfecta para el día de mi boda, pero después de eso todo salió mal”, dijo. Después de casarse compró su propia cama para ‘‘quemarse’’.

Tras 11 años de llevar a cabo este hábito descubrió algo terrible: en el 2014, su padre le notó una pequeña mancha sobre su nariz, que parecía expandirse con mucha rapidez. Jade, en cambio, pensó que era una roncha o una quemadura sin importancia. Después de un mes la herida no sanaba, y algunos días la joven despertaba con sangre en la cara; entonces resolvió hacerse estudios para ver qué ocurría, y descubrió lo peor.

Tenía cáncer de piel por abusar del tratamiento. Se había expuesto tanto tiempo a los rayos ultravioleta, que la piel de la nariz comenzó a caerse.

Estaba desesperada, el dolor era intenso y tenía una horrible marca en el rostro. Los doctores del Centro Médico de la Universidad Vanderbilt la examinaron e intentaron curarla. Luego de varios intentos inútiles se convencieron de que lo mejor sería cortar el área donde crecía el cáncer. Sometieron a Jade a una terrible cirugía y le quitaron un trozo de nariz.

“Me sentía horrible, como si fuera no una persona o una chica, sino un monstruo. Pero al final pensé que quizá esta terrible experiencia podría servir a otras chicas”, dijo la joven.

“Antes de entrar a cirugía reconstructiva me tomé una foto, para que todas vean el daño que obsesiones de este tipo nos pueden causar”.

Para devolverle su apariencia normal los médicos le quitaron un trozo de piel del pecho. De esa manera el tejido se recuperaría. Aunque eliminaron el cáncer de manera exitosa, Jade debe cuidar su piel con bloqueador y evitar exponerse a los rayos del sol, pues corre el riesgo de que el mal regrese.

Su vida ha cambiado por completo, pero esta experiencia la ha hecho más fuerte y madura, y le ha servido para comenzar una nueva vida.

“Tienes que sentirte segura en tu propia piel, independientemente de su color. Cada persona es hermosa a su manera y nadie debería hacer nada que le dañe”.

Con esta frase Jade invita a chicas y chicos a amarse y aceptarse como son, a no dejarse llevar por modas o ideales de belleza que, al final de cuentas, no son para todos. Afortunadamente la joven aprendió esta dura lección y abandonó por completo esa dañina práctica.

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