Las 13 cosas que nunca debes decir a un vegetariano/vegano

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Algo es seguro, el régimen alimenticio de cada uno es decisión propia. Y nada ni nadie debe de interferir en él. Sin embargo, inevitablemente, algún día tendremos que dar la cara al respecto.

El vegetarianismo es un estilo de vida y no solo una moda que se olvidará en pocos años. En varias partes del mundo, las dietas basadas en vegetales son las más comunes.

Ser vegetariano no solo es comer lechugas, hay varios tipos de dietas; por ejemplo, un ovo-lacto es un vegetariano que no come la carne, pescado y aves de corral pero puede consumir huevos y productos lácteos.

Mientras que los veganos son vegetarianos que no consumen ningún producto de origen animal.

En ocasiones, las personas lo deducen dadas las diversas imágenes que compartes en las redes sociales como intento fallido (y algo ridículo, debo admitir) para concientizar un poco a tus “amigos.” No obstante, la manera en que te interrogan al respecto, casi siempre es desagradable y morbosa aun si ésta no es su intención.

Así que, como vegetariana, les comentaré las 5 cosas que más he odiado escuchar con respecto a mi régimen alimenticio:

Ahora que estas más informado del mundo veggie, te damos las frases que no debes decir.

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1. “¿Y de dónde consigues la proteína?”

Muchas personas ignoran que los frutos secos poseen, en una sola porción, tanta proteína como un filete de res.

De las legumbres, granos enteros, vegetales, nueces, semillas, etc. Prácticamente todo alimento del mundo vegetal contiene proteína. Si consumes suficientes calorías, es probable que estés consumiendo todas las que necesitas. La mayoría de los carnívoros consume el doble de las proteínas que necesita; de allí la abrumadora presencia de obesidad y enfermedades mortales entre ellos.

2. “¡Las plantas también sienten! ¿No te importa el dolor de las pobres zanahorias?”

¡Hazme el favor! Si no puedes entender la diferencia entre cosechar una zanahoria del suelo y cercenar el cuello de un pollo, te recomiendo que hagas ambas cosas para que compruebes cuál involucra muerte, miseria, sufrimiento y explotación. Revisar libros de zoología y biología también te ayudará a establecer la obvia diferencia.

3. “Es el ciclo de la vida.”

No. El ciclo de la vida no incluye comer animales separados de su familia al nacer, torturados, mutilados, golpeados, aprisionados, asfixiados, ultrajados (por un enorme tuvo de metal que les colocan en el ano todos los días), ensuciados e intoxicados en una bodega repleta de cientos de gérmenes y bacterias que comparten hogar con cientos más de ratas e insectos de la suciedad.

Y no estoy juzgando a nadie, pero cuando menos yo no recuerdo la ilustración del ciclo de la vida en mi antiguo libro de la primaria así.

Respeto mucho tu régimen alimenticio (porque espero que tú hagas lo mismo con el mío), pero… tendrás que pensar en una mejor excusa. E informarte.

4. “yo no podría dejar de comer carne.”

Al principio, cuando decides envolverte en este nuevo estilo de vida del vegetarianismo, como ya les mencioné, te da por intentar concientizar a los demás al respecto. Te conviertes en el testigo de Jehová de la cadena alimentaria. Quieres compartir lo bien que te sientes al respecto, para que más personas lo hagan por el bien de los animales.

Sin embargo, a pesar de que ésta no es una muy buena táctica de persuadir a los demás, la respuesta que casi siempre recibes es:

Yo no podría dejar de comer carne.

5. “Si estuvieras atrapado en una isla desierta y no hubiera nada más que comer que animales, ¿te los comerías?”

A pesar de que existen mínimas posibilidades de estar en esta ridícula situación, algunas personas nos preguntan esto todo el tiempo. Y en otras circunstancias, ¡el ejemplo incluye a nuestros animales de compañía! Es obvio que en una situación de sobrevivencia, cada persona sabrá qué hacer, pero responderles que por muy desierta que sea la isla siempre podremos encontrar plantas comestibles, frutas y agua de coco, no los complacerá y seguirán reduciendo nuestras opciones hasta que sólo nos queden rocas.

6. “no tiene mucha carne, se la quitas y ya.”

Cuando sales y quieres pedir un platillo sin carne, ésta es una de las múltiples sugerencias que recibes por parte de tus amigos.

Pídelo con pollo. Pero, o sea, se lo quitas. Es que, o sea, ¿cómo lo vas a pedir sin pollo?

Y es que, contrario a lo que muchos creen, los vegetarianos podemos disfrutar de diversos platillos. Siempre y cuando a estos se les retire el arma mortal: la carne.

Por parte de las ensaladas, algunas personas sugieren que la pidamos completa y, por nuestra cuenta, le quitemos la carne. Cosa que, en lo personal, me parece algo desvergonzado.

Si yo simplemente no como carne porque estoy en contra de tener un animal muerto en la mesa, ¿crees que simplemente lo tiraré y ya? La idea es no sacrificar a la criatura que pude haber salvado con el ahorro de mi consumo.

7. “Pero, ¿no te da más sueño?

Pues no, sacamos más energía de las legumbres, granos enteros, vegetales, nueces, semillas, etc. Prácticamente todo alimento del mundo vegetal contiene más energía. Si consumes suficientes calorías, es probable que estés consumiendo todas las que necesitas. La mayoría de los carnívoros consume el doble de las proteínas que necesita; de allí la abrumadora presencia de obesidad y enfermedades mortales entre ellos.

8. “Acabo de comer un filete y estuvo delicioso”.

¡Hey, estás hablando con un vegetariano/vegano! No estamos interesados en saber cuántas veces lamiste la sangre cocinada de los huesos de un animal previamente brutalizado. Con permiso… estoy empezando a sentir náuseas… ¡huácala!

9. “Si los seres humanos no estuvieran hechos para ser carnívoros, ¿por qué los animales saben tan bien?

Si me cocinaras a la parrilla, probablemente mi carne te sabría deliciosa también; especialmente si la condimentaras con salsas y especias de todo tipo… pero estoy absolutamente segura que esa no es la razón por la que existo.

10. “Y bueno… ¿qué es lo que te hizo convertirte en vegano? (pregunta hecha en medio de un almuerzo familiar en el que se está comiendo a algún cadáver)

Dejo esta respuesta a tu libre albedrío. Podría recomendarte que te excuses y respondas a esa pregunta en otra ocasión para evitar un larguísimo silencio y muchas incomodidades; pero el diablillo, que a veces aparece en mi hombro izquierdo, te sugiere que evalúes la oportunidad. ¡Tal vez el responder a esa pregunta con la verdad, haga que algunos de los comensales se conviertan en veganos!

11. “Yo nunca podría ser vegano porque me encanta la carne y jamás podría vivir sin leche”

No asumas que porque alguien es vegano nunca le gustó la carne o el queso. Inicialmente, a algunos veganos les cuesta mucho trabajo dejar de comer queso; pero al descubrir la gran variedad de quesos veganos (como por ejemplo, los deliciosos quesos Daiya) ese problema queda resuelto.

Convertirse en vegano es una decisión ética que se hace cuando alguien decide dejar de contribuir a la crueldad contra los animales. Y esta decisión involucra diferentes grados de sacrificio que cada persona debe establecer. No se debe asumir que el veganismo es simplemente una cuestión de paladares y sabores; es una opción ética y un modo de vida que no solamente ayuda a los animales, sino también a la salud humana, al medio ambiente, a los más pobres del mundo, etc. Nuestras preferencias de sabores no son de vital importancia a la vaca cuyo becerro es arrancado de su lado para ser explotado en otras industrias crueles. Ella nunca aceptará esta separación pensando “está bien que se lleven a mi hijo y lo martiricen porque alguien no puede vivir sin carne ni queso”.

12. “Me da mucha pena que no puedas comer asado”

Aclaremos. No se trata de que “no pueda” comer animales; se trata de la opción voluntaria y consciente de “no querer comerlos”. Yo puedo comer todo lo que quiera, pero elijo no comer animales, así que no hay razón para que nadie sienta pena por mí. Estoy contenta, satisfecha y orgullosa de mi elección y disfruto de la gran variedad de opciones que forman mi dieta diaria. La carne (y todos los productos animales) no solamente apesta y es asquerosa, sino que cada pedazo también representa la miserable existencia de una criatura capaz de sentir y que tiene el derecho innegable de disfrutar de la vida.

13. “Los veganos son personas más enfermizas”

¡Por favor! Aquí hace falta leer….y mucho. No estamos hablando de las opiniones de otros colegas activistas; hablamos de las opiniones y estudios realizados por expertos nutricionistas, médicos, bioquímicos y demás profesionales de la salud que recomiendan la dieta vegana. Por supuesto que podemos encontrar veganos chatarreros; pero la gran mayoría de veganos cuida muchísimo de su salud y sus opciones alimenticias. Los veganos son diversos como cualquier otro grupo de personas.

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En serio. Es lo que todo mundo te dice. Tu familia, tus compañeros, tus amigos, tus… ¡todos! Incluso a pesar de estar en contra del maltrato animal.

Lo que nos hace enojar a muchos vegetarianos de esto es la superficialidad del argumento: todos somos seres humanos. Yo pude, y tú puedes. Pero si no quieres, ésa es otra historia.

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