Según expertos, 15 cosas que una mujer debe dejar de hacer y decir

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Aunque no hay una manual para saber qué se debe o no hacer en la vida, hay algunos temas que no se deben volver a tocar para mejorar nuestro panorama acerca de lo que se quiere en el futuro. Suele decirse que las peores enemigas de las mujeres son ellas mismas y, aunque la idea sea un tópico, es bastante cierta. Tendemos a volvernos locas de tanto buscar la perfección en nuestras experiencias, relaciones y personas, y, la verdad, es agotador. Por eso, en TipSaludable, hemos hecho una lista de 15 cosas que tienes que dejar de hacer recomendado por los expertos (por supuesto, una cosa es decirlo y otra hacerlo, pero, para recurrir a otro cliché, si a la primera no lo conseguimos, no hay que darse por vencidas).

decir no

 

  1. Decir “Sorry” todo el tiempo

Múltiples estudios demuestran que las mujeres dicen “perdón” mucho más que los hombres. Nos parece muy bien asumir la responsabilidad de un error que hemos cometido, pero decir “lo siento” sin parar, por pedir al camarero que divida la cuenta, decir a un chico que mejor preferimos salir otra noche o contarle a una amiga nuestros problemas, no sirve de nada, sino todo lo contrario. No hace falta explicar todo lo que hacemos. Tenemos derecho a nuestras propias preferencias y decisiones.

 

  1. No saber decir que no

Sí, puedo quedar contigo a tomar un café a pesar de que estoy agotada y lo único que me apetece es irme a casa y meterme en la cama. Sí, puedo leerme tu currículum aunque estoy desbordada de trabajo. Sí, podemos salir con esa especie de novio que tienes y su horrible amigo que está de paso por aquí. Dejemos de decir “sí” cuando no queremos decirlo. La gente respeta más a las personas que fijan unos límites.

 

  1. Buscar siempre una dieta diferente

A las mujeres se nos suele dar a entender que lo que más debe preocuparnos es nuestro aspecto. Debemos llevar el cabello suave o con unos rizos perfectos, maquillaje a todas horas -pero un maquillaje que parezca natural- y unos cuerpos fantásticos (es decir, delgados). En nuestra lucha para cumplir estos criterios imposibles, es fácil que acabemos pensando que la comida es algo con lo que hay luchar, no de lo que hay que disfrutar. Hay que ser conscientes de lo que nos metemos en el cuerpo -al fin y al cabo, es el único que tenemos-, pero no caigamos en lo de sentirnos culpables. Debemos saborear esos ñoquis con gorgonzola o ese helado de chocolate o esos tomates recién cogidos. La comida no debe ir acompañada de ningún arrepentimiento. Como escribió Nora Ephron: “He cometido muchos errores en el amor, y me he arrepentido de la mayoría de ellos, pero nunca de las patatas que les acompañaban como guarnición”.

 

 

  1. Criticar nuestro físico, tanto en voz alta como mentalmente

Debemos dejar de pensar que estamos horribles, punto. No sirve para nada, a no ser que estemos tratando precisamente de resolver problemas de ese tipo con nuestro psicólogo.

 

 

  1. Quitar la etiqueta a todas nuestras fotos “desfavorecedoras” de nosotras que están en internet

Es normal no querer que la foto en la que aparecemos parpadeando sea nuestra foto de perfil en Facebook, pero nos angustiamos innecesariamente cuando nos empeñamos en eliminar todas las fotos que no nos muestran con una luz maravillosa y haciendo algo estupendo. No solo es una forma más de obsesión por nuestro aspecto -al fin y al cabo, cada uno cuelga lo que quiere y no podemos controlarlo-, es que además los álbumes de fotos en la red han sustituido en gran parte a los tradicionales, y es posible que ahora no queramos recordar el extraño gesto que hicimos en la fiesta de graduación de nuestro hermano, pero a lo mejor más adelante nos gustaría revivirlo.

 

 

  1. Llevar zapatos de tacón a diario

Vean este gráfico tan terrible y luego convénzanme de que es una buena idea condenar a nuestros pobres pies a los tacones de manera constante. A todas nos encanta un precioso par de zapatos de salón, pero ir cómodas (la mayor parte del tiempo) no solo hará que sea mucho más agradable ir al trabajo, sino que hará que nuestros pies sean mucho más felices durante años. Y hay muchos zapatos planos la mar de elegantes.

tacones altos

 

 

  1. Opinar sobre la vida sexual de otras mujeres

Ninguna mujer merece ser criticada porque se acuesta con tal persona, porque se acuesta con muchas personas ni por cómo expresa su sexualidad. La próxima vez que estemos a punto de llamar a una mujer “mojigata” o “putón”, más vale que nos callemos. No debemos llamar zorra a nadie, ni siquiera a Miley Cyrus con su baile obsceno.

 

 

  1. No dormir si te llaman “crazy”

La mejor forma de desacreditar las opiniones o los sentimientos de una mujer es acusarla de ser demasiado emocional. “No creo que esta idea de que las mujeres están ‘locas’ sea producto de una especie de gran conspiración”, escribió el autor Yashar Ali en un blog para The Huffington Post en 2011. “Creo que tiene que ver con los lentos pero persistentes desprecios y sabotajes a los que se ven sometidas las mujeres a diario”. Tener miedo a que nos planten la etiqueta de “locas” hace que las mujeres nos callemos más de la cuenta. Y, al fin y al cabo, todo el mundo tiene una pizca de locura en su interior, independientemente del sexo.

 

  1. Buscar soluciones médicas en internet para todo

Llevar una semana con las glándulas inflamadas no quiere decir automáticamente que tengamos un enorme tumor en el cuello. Debemos apartarnos del doctor internet y, si de verdad estamos preocupadas, ir a ver a uno real.

 

  1. Tener miedo a estas “forEverAlone”

Hay algunas cosas que podemos controlar -como intentar salir lo más posible, conocer a gente nueva- y otras que no, y encontrar una pareja para toda la vida (o para un tiempo) es una de ellas. No podemos decidir cuándo ni dónde vamos a conocer a alguien con quien acabaremos pasando la vida, así que más vale dejar de obsesionarse pensando que nunca nos va a pasar. Y hay cosas peores que la estar solas. “La relación más profunda que vamos a tener en nuestra vida es con nosotros mismos”, dijo en una ocasión Shirley MacLaine. Totalmente de acuerdo.

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  1. Estar con alguien solo porque necesitamos estar con alguien

Si tenemos terror a estar solas, lo peor que podemos hacer es mantener una relación sin quererlo de verdad. Atarse a una persona que no es la que nos conviene solo porque necesitamos emparejarnos es terrible. Como escribió Nora Ephron cuando inició HuffPost Divorce: “Los matrimonios pasan, pero el divorcio es para siempre”.

 

  1. Pasar tiempo con ciertas personas por obligación

El hecho de que en el colegio estuviéramos constantemente con una persona no quiere decir que esa persona tenga ahora nada en común con nosotras. No hay ninguna necesidad de ver a cada viejo amigo y cada primo segundo que está de paso por la ciudad. Hay que tener claro con quién queremos estar y dejar que algunas relaciones se acaben de forma natural.

 

  1. Estar avergonzadas de lo que nos gusta

“Quiero ser feminista, joder, y al mismo tiempo llevar un cuello Peter Pan en la blusa. ¿Qué pasa?”, declaraba Zooey Deschanel en el número de febrero de 2013 de la revista Glamour. Hagamos como la actriz, tenemos que dejar de preocuparnos por las cosas que “deben” interesarnos o gustarnos. Si nos gustan las cosas muy femeninas, pues muy bien. Si no, pues no pasa nada. Hay que asumir que no sabemos nada de música, que nos apasiona el hockey y que nos encantan tanto Breaking Bad como el reality show más cutre de todos. Y si hay un tema del que no sabemos nada pero conocemos a alguien que sí, aprovechemos la oportunidad para preguntarle.

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  1. Fijarse plazos para los grandes acontecimientos de nuestra vida

No hay que tratar de planear de forma meticulosa cuándo vamos a enamorarnos, a tener hijos, a conseguir el trabajo de nuestros sueños ni a comprar esa casa tan estupenda. Debemos disfrutar de las incertidumbres de la vida y alegrarnos cada vez que cumplimos una de esas etapas e incluso sorprendernos agradablemente cuando nos damos cuenta de que pasamos de una o varias de ellas.

  1. Aferrarse a amistades dañinas

Hay que eliminar a los malos amigos de nuestras vidas cuanto antes. La vida es demasiado corta para malgastarla con personas que nos humillan.

 

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