Trafican orangutanes para ser ESCLAVAS S3XU4LES. Mira cuánto pagan por una hora

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El comercio de animales salvajes, o tráfico de animales salvajes, comprende el comercio legal e ilegal de especies de animales salvajes y productos derivados. Entre los productos derivados debe distinguirse entre aquellos que conllevan la muerte del animal y aquellos en que esto no es el caso. En muchos países el comercio de animales salvajes está reglamentado por las leyes nacionales para la protección de las especies en peligro de extinción. A nivel internacional, el comercio de animales salvajes se rige por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), ratificado por la gran mayoría de los países.

El ser humano ha cruzado límites inimaginables, pues al tratar de satisfacer sus necesidades ha explotado la naturaleza a su antojo. Esto no lo ha hecho solamente con la contaminación, la tala excesiva o el uso de plásticos y materiales dañinos, sino también con el maltrato animal. Es terrible ver cómo cientos de animales son arrancados de sus hogares, alejados de su hábitat y obligados a realizar actividades que los dañan y ponen en riesgo su vida.

En el mundo existen miles de lugares donde se comercia con animales de manera clandestina, y un fenómeno que provoca indignación en varios países es el tráfico de primates, como gorilas, chimpancés y monos de todo tipo.

El destino que espera a estas criaturas al llegar a la jaula es brutal; ellas parecen adivinarlo y lo transmiten en sus miradas de desesperación.

Aunque el tráfico ilegal ha existido desde hace años, hoy nos enfrentamos a un problema mayor en el continente asiático.

En algunos países, principalmente Tailandia, utilizan orangutanes para satisfacer los deseos físicos de trabajadores de escasos recursos.

Son depilados, bañados, perfumados y preparados con ropajes y maquillaje para dar placer a una larga fila de clientes, que no pueden pagar a mujeres o a jovencitas.

Al parecer esta práctica es muy común e incluso considerada “normal”.

En el año 2014 se dio a conocer el increíble e indignante caso de la orangután “Pony”, que servía como esclava en un conocido burdel de Borneo.

Esta hembra era muy famosa y popular entre los lugareños, aunque por su tamaño era encadenada y sometida antes de entrar en acción con un cliente.

Esta práctica es antihigiénica e inhumana, pues los animales sufren terrible violencia física y son utilizados como objetos.

La veterinaria Karmele Llano ha hecho muchas denuncias para frenar estas desagradables y terribles costumbres.

Diversas fundaciones se han unido para acabar con el tráfico de primates para explotación en burdeles; la mayoría son arrebatados de sus madres desde temprana edad, pues de esa manera es más fácil someterlos y enseñarles a obedecer.

“El adiestramiento puede incluir palizas, poca alimentación, uso de drogas y armas eléctricas, para que estos animales sigan trabajando sin descansar”, declaró un voluntario de la asociación PETA.

Las estadísticas son alarmantes. De acuerdo con expertos de la Orangutan Conservancy (Fundación para la Conservación de Orangutanes) el futuro es aterrador, y de seguir la misma situación podríamos enfrentarnos a la extinción de estos primates en menos de 10 años.

Lo más terrible es que en parte de Europa también se llevan a cabo “shows de animales”, mejor conocidos como “Burdeles Bestiallity”, donde clientes adinerados pueden saciar su apetito físico con distintos animales, sobre todo chimpancés y orangutanes.

Aparentemente no existen leyes que prohíban actos de esa clase, así que no hay consecuencias legales para ellos.

¿Cuánto tiempo tendrá que pasar para que el ser humano tome conciencia del mal que hace a la naturaleza? Nadie es dueño de un ser vivo, y nuestra responsabilidad como sociedad es denunciar y hacer algo al respecto, para frenar estos actos tan terrible como inhumanos.

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