¿Cómo hacer macerados de plantas en casa? ¡Sumamente sencillo.

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Los aceites macerados son grandiosos para nuestra salud, ya que estos atenúan las propiedades de los componentes con los que son elaborados.

Ya que se aprovecha la acción emoliente (suavizante) de aceite básico (uno de los más empleados suele ser el de almendras dulces, oliva o sésamo) y por otro, las propiedades específicas de cada una de las plantas medicinales elegidas.

El día de hoy te enseñaremos como preparar aceites macerados de plantas, los cuales puedes guardar durante todo el año y emplear en tus recetas de belleza natural. Lo mejor es que solo debes de salir a dar unas cuantas vueltas y volverás con las manos llenas.

Necesitarás:

  • Aceite base: Aceite de oliva virgen extra o aceite de almendras.
  • Un buen manojo de la planta que queramos utilizar: caléndula, romero, hipérico, consuelda, árnica, lavanda…
  • Tarros de cristal esterilizados.
  • Un poco de aceite de jojoba.

Preparación:

  1. Escogemos la planta que queremos macerar. Si está fresca debemos secarla bien en un lugar oscuro y ventilado, colgada boca abajo.
  2. Separamos la parte que nos interesa de la planta. Por ejemplo, si queremos macerar caléndula, escogeremos solamente los pétalos.
  3. En un tarro de cristal ponemos aproximadamente 100g de planta seca por cada litro de macerado.
  4. Cubrimos con el aceite, asegurándonos de que no queda ninguna parte de la planta fuera, ya que podría crear moho y estropearse.
  5. Añadimos unos 10mL de aceite de jojoba.
  6. Cerramos bien el tarro y lo dejamos en un lugar soleado durante 42 días completos. Yo suelo cubrirlo con otro recipiente opaco para que coja calor sin recibir la luz del sol directamente.
  7. Agitamos el tarro cada día para que se mezcle todo bien.
  8. Pasado este tiempo podemos colar el aceite con una tela fina y limpia, que no suelte pelusa. Lo envasaremos en un tarro esterilizado en un lugar fresco, seco y alejado de la luz solar, debidamente etiquetado con el contenido y la fecha de elaboración.

Recomendaciones:

  • Sobre el tiempo de maceración y la exposición al sol existen multitud de opiniones. Mi experiencia personal me dice que un mes lunar (28 días) es poco tiempo de maceración por eso lo dejo un mes y medio o incluso 2 meses (56 días).
  • El aceite de oliva es más aromático que el de almendras. Por eso, si prefieres que tu aceite capte todo el olor de la planta es más recomendable emplear aceite de almendras, por ejemplo: para elaborar aceite de lavanda para masajes.
  • El aceite de jojoba lo añadimos por sus antioxidandes y ácidos grasos, que actúan como conservante del macerado, prolongando su duración.
  • Si las plantas que empleas son silvestres asegúrate de que reconoces perfectamente la especie que recolectas y hazlo en una zona sin contaminación, alejada de carreteras o vertidos.

Propiedades de ciertas plantas:

Te enseñamos algunas plantas con la que puedes comenzar a hacer tus aceites macerados explicándote sus respectivas características.

Lavanda: Emplearemos también las flores secas. Este aceite es súper aromático por lo que es perfecto para darse un masaje relajante y calmar el cansancio al final del día, ya que ayuda a aliviar el dolor y la tensión muscular. También puede ser empleado para aliviar picaduras de mosquitos y otros insectos junto con el aceite de caléndula.

Árnica: Las flores de árnica son conocidas por su capacidad analgésica y antiinflamatoria a la hora de tratar golpes, contracturas, hematomas, magulladuras y otras lesiones musculares, como pueden ser los esguinces. Debemos tener cuidado al emplear este aceite, ya que podría ser irritante sobre heridas o pieles sensibles.

Romero: Para prepararlo emplearemos hojas y ramitas verdes. El romero tiene propiedades calmantes y antiinflamatorias, por lo que es perfecto para pieles con dermatitis o eccema. Además mejora el estado del cuero cabelludo, por lo que este aceite puede resultar ideal para realizar un champú casero.  También puede ser usado como aceite de masaje descontracturante o como descongestionante en caso de resfriado.

Caléndula: Es analgésica y regenerante. Se emplean los pétalos de las flores. Ideal y muy bien tolerada por pieles sensibles, irritadas o piel de bebés y niños. Sus principios activos y sus cualidades la hacen perfecta para tratar dermatitis, pieles atópicas, psoriasis, acné, heridas, rozaduras y golpes. Ideal también para calmar picaduras de insectos.

Hipérico: También conocida como hierba de San Juan. Se emplean las flores secas. El aceite macerado de hipérico es analgésico, antiséptico y antiviral, por lo que es perfecto para heridas o quemaduras. También estimula la circulación sanguínea, por lo que puede ser empleado en golpes y hematomas. Sus propiedades cicatrizantes y astringentes también hacen que sirva para emplear para tratar pieles grasas y acneicas. Eso sí, debemos tener cuidado y aplicarlo solamente a la noche, ya que este aceite es fotosensibilizante y podría dejar marcas en la piel.

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