Conoce las 10 costumbres cotidianas que te impiden ser feliz…

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Si preguntas a las personas cómo es ser feliz o infeliz, recibirás un millón de respuestas. Sin embargo, hay algunos factores recurrentes que nos impiden disfrutar de una vida plena.

Costumbres que te quitan algo de felicidad. Lee y sonríe, ya que es la forma más sencilla subir un poco el ánimo.

 

10. Poner el despertador para cada 5 minutos

Al recibir los anhelados 5 minutos justo después de despertarse, tu cuerpo intenta de zambullirse en sueño de nuevo, se despierta bruscamente y vuelve a dormirse otra vez y así todas las veces que suena el despertador cada 5 minutos. Como resultado: corres para al menos tomar café, no te sientes muy bien y, por supuesto, llegas tarde. Además, tus humores matutinos no serán los mejores.

Consejo

Cuando haces alguna tarea en la mañana, hazla con una música (no de mucho ritmo, para no aburrirte rápido de ella). Puedes poner la misma canción como despertador. De esta forma, el despertar se te va a asociar con algo agradable. También puedes probar una aplicación de controlador de sueño, que te despertará durante la fase rápida (la más favorable para despertarse).

9. Siempre llegar tarde

Recuerda cómo te sentías cuando ibas llegando tarde a algun lado. Muy irritable, ¿cierto? De la nada aparecen conductores que no saben manejar, semáforos que no saben mostrar el verde, preocupación por una inminente multa o una clase perdida.

Supongamos que el camino de la casa al trabajo (o escuela, o universidad) te toma una hora y llegas tarde 3 veces a la semana. Resultan 156 horas al año, o sea casi 2 semanas. Esto quiere decir que, por 2 semanas, por tu propia voluntad, te sumerges en un estrés que no pasa desapercibido.

Consejo

Recuerda que llegando tarde no estás mostrando tu mejor cara. Y si alguien te está esperando, peor aún. “La precisión es la cortesía de los reyes”, dijo el rey Luis en el siglo XVIII.

8. Ser comprador impulsivo

De vez en cuando es necesario comprar algunas cositas encantadoras solo porque lo quisiste. Pero los astutos especialistas de mercadeo hacen que queramos comprar algo nuevo constantemente y no de vez en cuando. Como resultado, terminamos con cantidades de cosas inútiles en casa, un huecazo en el presupuesto y una sensación de insatisfacción.

Saca todos los cosméticos que compraste, los utensilios de cocina y otra basura sin la cual puedes vivir tranquilamente. Por ejemplo, el procesador de alimentos que sacas a lo mejor una vez al mes porque lo tienes y en realidad podrías vivir con un cuchillo o rallador. Mira cuánto espacio ocupa todo esto y recuerda cuánto te costó. Y después ve a una agencia de viajes y pregunta en cuánto están los pasajes a aquel destino soñado que siempre quisiste ir.

Consejo

En Internet abundan historias de personas que decidieron no comprar nada por uno o dos años y qué resultado dio al final. Es posible que sus experiencias te inspiren. No estará demás tener siempre a mano dinero en efectivo, no ir de shopping con hambre y simplemente tener una meta. Por ejemplo, ahorrar dinero para un viaje. Porque esto es lo que realmente nos hace felices.

7. Tratar de hacer todo al mismo tiempo

Los súper populares entrenadores y consejeros de carreras exitosos (muy a menudo sólo en palabras) nos invitan a ser aún más productivos para poder hacer de todo y un poco más. Y lo hacemos. Un desafío, una maratón, un training, una presentación. Tratando de perseguir las metas impuestas por otros dejamos de prestar atención a los pormenores en los que consisten nuestras vidas. A los detalles que nos hacen felices a nosotros.

Consejo

Pregúntate con mayor frecuencia: ¿lo necesito? ¿me gusta? Es una forma fácil y simple de entender qué quieres de verdad.

6. Revisar tus redes sociales más de tres veces al día

Los activos usuarios de las redes sociales se sienten menos felices, esta es la conclusión de los científicos. Y eso pasa porque en el espacio virtual vemos fotos demasiado lindas: con niños sonrientes (y los tuyos siempre andan portándose mal), esposos altos y ejecutivos (y el tuyo si llegó al puesto de un vendedor en una tienda de construcción ya es mucho) o casas con vista al océano (y la tuya, ni siquiera es tuya).

Consejo

Revisando tus redes sociales, recuerda que mucho de lo que ves no es verdad. Hay gente experta en usar Photoshop, alquilan flores, bolsas de tiendas de marca y, te imaginas, hasta aviones para crear las fotos de mentira.

5. Administrar mal tu tiempo

Si no sabes administrar bien tu tiempo seguramente te sean familiares estas situaciones: o estás cayendo de cansancio al final del día, teniendo aún muchas cosas que hacer o desde la mañana traspasando las tareas para el otro día. En el primer caso, estás demasiado cansada para poder sentirte feliz, en el segundo tampoco puedes relajarte, ya que te está comiendo la pena por el trabajo no hecho.

Consejo

Prioriza las tareas antes de comenzarlas. Combina algunas tareas, por ejemplo, puedes hacer la limpieza junto a tu hijo. De esta forma la casa está limpia y le dedicaste algo de tiempo al pequeño. Si tienes tareas que no te gustan, es mejor hacerlas en la mañana y en lo ideal tener menos tareas así. Descansa. Sonríe.

4. Abusar de la comida chatarra

A la lista de comida chatarra podemos sumar lo siguiente: hot dogs, rosquillas, medialunas y todo tipo de repostería. Los científicos dicen que en la gente que abusa de este tipo de comida la probabilidad de sufrir depresión es mayor al 51 por ciento, comparado con las personas que comen de forma más sana. ¿Te pediste una pizza para el almuerzo y la estás terminando en la cena? Pues, ya estás en la lista de riesgo, sobre todo si ya es el tercer día consecutivo.

Consejo

Si te gusta la repostería, hornea en la casa. De esta manera evitarás las grasas saturadas y otras “delicias”. Si, de todos modos, pides una pizza, escoge una que tenga menos ingredientes. Este tipo de comida se absorbe más rápido y causa menos daño al cuerpo.

3. Reflexiones inútiles

Las reflexiones del tipo “si tan solo…“ o ”si me hubiera puesto el pantalón azul no me hubiera quemado” ocupan el primer lugar en la lista de pensamientos dañinos. Lo pasado queda en el pasado, salvo si tienes una máquina del tiempo en tu casa. Y la ciencia lo confirma diciendo que estas personas se sienten infelices con mayor frecuencia.

Otro tipo de pensamientos inútiles son las preocupaciones del futuro. Recuerda: todos tenemos el mismo final. Entonces no hay por qué preocuparse, pero sí hay que vivir para estar listo en cualquier momento. Aprende otro idioma o a montar en bicicleta, haz todos los viajes que habías soñado, pero sin preocuparte.

Consejo

Si te das cuenta de que estás estancada con alguna idea, pregúntate a tí misma qué te van a traer estos pensamientos en el futuro. Si la respuesta es nada, entonces pon música, sal a caminar y cambia de posición. Haz algo para desconectarte de esas ideas.

2. Suponer

A veces nos preocupa lo que piensen los demás acerca de nuestras palabras o acciones. También sucede que pasamos un buen rato pensando sobre algún extraño -según nuestro criterio- comportamiento de nuestros familiares o amigos. Y entonces, basándonos en nuestras suposiciones construimos un escenario de hechos, muchas veces no favorable para nosotros mismos. Para después comenzar a pensar cosas como “será que no llama porque se puso bravo por aquel caso del año pasado”.

Consejo

Si quieres conocer la opinión de alguien o las razones de su comportamiento, pregunta. Es mejor perder 2 minutos sintiéndote tonta que continuar con suposiciones innecesarias por buen rato.

1. Sentir culpa constantemente

Cada persona responsable por sus propios actos tiene un sentido de culpa sano. Pero a veces puede aparecer por razones desconocidas referentes alguna situación que ya no se puede cambiar. Como resultado, uno se siente incompetente, porque es imposible sentirse completo y feliz sabiendo que tienes la culpa de algo.

Consejo

Si hiciste algo mal y lo reconoces, tienes chance de corregir la situación sin dejarla “cuajar” . Si tienes esta sensación de pena con la gente que ya no está o contigo misma, ve a ver a un psicólogo, porque los consejos básicos de “soltar la situación” difícilmente ayudarán aquí. En general, deberíamos ser más conscientes de nuestra salud psicológica y cuidar de ella igual que cuidamos de nuestros dientes.

 

 

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